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Fiebre

Libreta de salud infantil familiar digital





  Artículo de la Revista "Pediatría  al día"
Sociedad Venezolana de Puericultura y Pediatría

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Actitudes ante la Fiebre
Dr. Acram Y. Habib H.
Profesor Asistente de Pediatría
Universidad de Los Andes, Mérida, Venezuela

 


Desde hace mucho tiempo Hipócrates presagiaba que la fiebre debía servir para algo y con base en sus observaciones decía que la fiebre era un mecanismo con el que Dios nos dotaba para hervir alguno de los fluidos corporales que estuviera en exceso y produ-ciendo enfermedad nivelara las concentraciones del mismo con los otros fluidos corporales para reestablecer el estado de salud.

Muchos autores han opinado acerca del tema; Sydenhan (1) señala que la fiebre es el ingenio de la naturaleza que ésta coloca en el campo de batalla para remover a sus enemigos.
Esto ilustra muy bien el objetivo de este tema.

   Los expertos en selección natural, seguidores de Charles Darwin como por ejemplo Kluger (1980) estudioso de la fiebre durante de muchos años, hablaba del costo energético desde el punto de vista de la especie para mantener a lo largo de tanto tiempo el proceso febril, él citaba igual que otros fisiólogos el por qué animales tan viejos sobre la faz de la tierra, el por qué estructuras animales tan inferiores aún a lo largo de millones de años siguen haciendo fiebre, decían que si esto tenía algún sentido en materia de selección natural era porque la fiebre es definitiva-mente beneficiosa (5,6).

   La debacle empieza quizás un poco antes, pero una de las citas que podemos tener a mano es una de 1876 del fisiólogo francés Claude Bernard que demostró que los animales morían cuando su temperatura corporal era elevada cinco a seis grados por encima de lo normal (1). Este concepto se ha sostenido por la observación empírica de los padres que han asociado la mala evolución de sus hijos enfermos con la presencia de la fiebre y no con el padecimiento que le dio origen (1-3).

   Schmitt (2) describió en 1980 la fiebre-fobia o fobia a la fiebre en los padres, como un miedo exagerado a la fiebre que no necesariamente está relacionado con experiencias desagradables previas. Como él muchos autores comenzaron a diagnosticar la fobia a la fiebre y en general cuál era la actitud de padres y médicos ante la misma.

   Kramer (1) en 1985 estudió una población de 202 padres de niños febriles y encontró que para un 48%, la fiebre se definía como una temperatura inferior a los 38ºC, siendo considerada como peligrosa por sí misma y que podía causar daño neuronal o cerebral la temperatura por debajo de 40ºC, en el 43% de la población estudiada; 21% iniciaba tratamiento con antipiréticos en temperaturas inferiores a 38ºC; el15% decía que la temperatura podía exceder los 42-43ºC si no se le indicaba tratamiento y el 53% de estos padres interrumpían el sueño de sus hijos para administrarle un antipirético.

   En un estudio realizado entre médicos generales y especialistas en medicina familiar y pediatría, Ipp y Jaffe, en 1993, encontraron que el 35% de los mismos consideraba como fiebre, cifras de temperaturas entre 37º y 37,9º C; un tercio de la población encuestada consideraba que la toma de temperatura sólo se realizaba para la administración de antipiréticos, mientras que un 70% de los mismos, utilizaban el medicamento para aliviar el malestar del niño. Encontraron además, diferencia entre los médicos de familia y los pediatras, en cuanto a que los primeros, consideraron a las convulsiones febriles como peligrosas y con alto riesgo secuelar, que la fiebre por si sola causa daño cerebral y que se debe despertar al niño para administrarle el antipirético (3).

   Para resaltar la contribución del pediatra en la estimulación del miedo a la fiebre en los padres, Weiss y Herskowtz, en 1983, demostraron que el 61% de los pediatras estudiados, consideraba a la fiebre como mecanismo de defensa, sin embargo, el 71% de los mismos, aplicaba tratamientos vigorosos para combatirla, si bien un 99% afirmó tratar la fiebre con el fin de aliviar el malestar del niño, un 44% lo hacía para satisfacer a los padres (7).

   Rendón-Macías y col., en 1996, observaron, que de 771 madres del área urbana de la ciudad de México el 35% consideraba como fiebre a temperaturas inferiores a los 38ºC, y expresaron angustia por la misma, el 96% de las encuestadas. Al realizar el análisis de las razones de la angustia encontraron que el 70% era atribuida a las convulsiones febriles y un 19,3% por fobia a la fiebre (8).

   Mauy y Bauchner, en 1992 confirmaron los hallazgos anteriores y además encontraron que un 80% de los pediatras encuestados, imparten educación sanitaria relacionada con la fiebre a los padres que asisten a su consulta (4).

  Las consecuencias del miedo a la fiebre, por parte de los padres, fueron medidas por Van Stuijvenberg y col. en 1999, en un estudio que demostró que el 25% de los padres de niños febriles sometía a los mismos a cinco tomas de temperatura diaria, un 24% dormía en la habitación de los hijos, y un 13% permanecía despierto toda la noche (9).

  En un estudio realizado en el Hospital Universitario de Los Andes por Habib y col. en 1997, evaluaron al personal médico, paramédico, estudiantes de medicina y padres del área de la emergencia pediátrica. Encontraron que el 50% de los médicos y estudiantes y el 25% de las madres y enfermeras, aplicaban medios físicos para el control térmico; 20% de las madres y 80% de los médicos y estudiantes reconocían los beneficios de la fiebre, 40% de los médicos y estudiantes, consideraban como fiebre a temperaturas inferiores a los 38ºC; la mitad de los médicos, estudiantes y enfermeras desconocía la técnica exacta de toma de la temperatura rectal (10).

  Schmitt (11) propone un programa educativo sobre fiebre dirigido a padres, cuyos objetivos principales son:
a. Definición.
b. Entrenamiento teórico-práctico en las técnicas de la toma de la temperatura
c. Criterios de retoma de temperatura en un niño febril
d. Enfatizar los beneficios de la fiebre en un niño infectado.
e. Usos y dosis de antipiréticos.
f. Momento para la consulta médica (11)

   Casey y coll. en el año 1994, estudiaron 108 padres de niños de 6 a 24 meses y encontraron que independientemente del nivel educativo de los padres, estos estaban mal informados acerca de la fiebre en cuanto a su cuantificación y manejo. Diseñaron para la mitad de la población estudiada, un programa de entrenamiento que consistía en entrevista y discusión teórico-práctica sobre la fiebre, con un reforzamiento por escrito dos meses después, consiguiendo que en el grupo intervenido disminu-yeron los contactos médicos por la fiebre y los errores de medicación (12).

   Quedan resaltadas en este texto todas las actitudes erróneas acerca de la fiebre que involucran desde la madre hasta el especialista en pediatría y que conllevan a miedos irracionales que traen implícito el uso inadecuado de los servicios médicos y de la exagerada administración de medicamentos antipiré-ticos que, además de atentar contra la fisiología misma de la fiebre, aumenta la incidencia de efectos adversos que pudieran incidir negativamente en la salud de los niños.

   Obliga esto a redimensionar el tema fiebre en los pensa de estudio de nuestras facultades de Medicina y Enfermería, dedicándose espacio en los capítulos de los posgrados de Pediatría y Medicina Familiar, y a diseñar un programa de educación sanitaria sobre fiebre dirigido a los padres y al público en general.

Referencias:

1. Kramer MS, Naimak L, Leduc DG. Parental fever phobia end its correlates. Pediatrics 1985;75:110-113.

2. Schmitt BD. Fver phobia. Am J Dis Chi 1980; 134:176-181

3. Ipp M, Jaffe D. Physycians attitudes toward the diagnosis and management of fever in children 3 months to 2 years of age. Clin Pediatr 1993; 2: 66-70

4. May A, Bauchner H. Fever phobia: the pediatrician's contribution. Pediatrics 1992;90:851-854.

5. Kluger MJ. Fever. Pediatrics 1980;66:720-724.

6. Kluger MJ. Fever revisited. Pediatrics 1992;90:846-850

7. Weiss J, Herskowitz L. House Officer Management of the febrile child. Clin Pediatr 1983;22:766-769.

8. Rendón Macias ME, Tellez-León G, Reyes-Valencia G, Apresa García T. Fobia a la fiebre, como causa de sobretratamiento en niños. Bol. Med. Hosp. Infant Mex 1996;53(8):374-384

9. Van Stuijvenberg M, de vos S, Tjang GC, Steyerberg EW, Derksen-Lubsen G, Moll HA. Parents fear regarding fever and febril seizures. Acta Paediatr 1999,88(6):618-622

10. Habib A, Cegarra JM, Silva R. Actitudes ante la fiebre. Jornadas Nacionales de Pediatría 1997 (Poster).

11. Schmitt BD. Fever in childhooh. Pediatrics 1984;74:929-932

12. Casey R,McMahon F, McCormick MC, Pasquariello PS, Zavod W, King FH. Fever therapy: an educational intervention for parents. Pediatrics 1984;73 (5):600-604

Tomado del Simposio de Fiebre, Archivos Venezolanos de Puericultura y Pediatría, vol. 63, suplemento 1, Septiembre, 2000

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