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Algunas reflexiones en torno a la amistad

La amistad es uno de aquellos valores que los seres humanos estimamos como más reputados, aunque, la historia de la humanidad, está llena de traiciones. Claro también de casos de lealtad extrema, donde incluso el precio de la amistad es la mismísima muerte.

Si bien la amistad merece un tratamiento profundo desde un punto de vista filosófico (y es un tema recurrente en las artes), por los valores que implica, no es menos cierto que la amistad tiene también un fundamento evolutivo.

 


Y al decir evolutivo decimos algo que excede al Homo sapiens. Algo que viene dado, al menos por defecto. Un atributo que en cierta medida, puede ser observado cuando menos en todos los mamíferos. Incluso entre diferentes especies de mamíferos. Y esto, por decir lo menos.
Amistad / Diego Diaz Cordova Doctor en Antropología

Hay evidencia etológica de un vínculo duradero y no únicamente de pareja entre diferentes especies de vertebrados. Sin ir más lejos, hace poco nos enteramos por los diarios del lazo afectivo (¿se puede llamar de otra manera?) entre un pingüino y un humano.

Entre los primates, orden al que pertenecemos, los lazos tanto parentales como extraparentales son fundamentales para la supervivencia de las diferentes especies. No hay posibilidad de éxito individual sin el apoyo del grupo. Incluso hay algunos antropólogos que plantean que el Homo sapiens es “hipersociable”, es decir que está preparado para poder cooperar no sólo con los miembros del endogrupo, sino con desconocidos. Y una prueba de ello la tenemos a diario, cuando vamos a una escuela nueva o cuando comenzamos en un trabajo nuevo.

Pese a que se popularizó la idea de la “supervivencia del más apto”, como si fuera una cuestión puramente individual, lo cierto es que en la naturaleza lo que más abunda es la cooperación. Y si bien la amistad, al menos en el sentido que le damos los seres humanos, es algo más que la mera cooperación, lo cierto es que sin ésta, sería imposible acceder a la otra. No hay posibilidad de amistad si no hay posibilidad de cooperación. Claro que la cooperación puede ser temporal y se espera, por el contrario, que la amistad sea perenne.

Entre los seres humanos tenemos, con respecto a la amistad, dos posturas. Por un lado la hipótesis “Roberto Carlos” que tiene un millón de amigos; por el otro la de que los amigos pueden contarse con los dedos de las manos. Evidentemente la variable es continua, no discreta; no puede definirse con claridad cuando un conocido pasa a ser un amigo. ¿Qué es lo que define ese cambio de estado?.
Generalmente lo que surge es el tiempo, pero este factor no es necesario ni suficiente. Podemos mencionar también cierto grado de intimidad, pero esta categoría no puede tampoco definirse de manera general. Cada uno entiende por intimidad algo diferente.

Recuerdo a mi padre y a uno de sus mejores amigos, reunidos durante horas sin decir palabra, a lo sumo escuchando música, fumando pipa y, tal vez, bebiendo un tinto o un whisky. Siempre me sorprendía esa relación, de algún modo basada en la ausencia de palabras. Luego, de grande, comprendí que no es necesario hablar para comunicarse. Una mirada puede ser suficiente y la mera presencia puede significar la más pura amistad.

Incluso a mi me pasa que a veces ni siquiera es necesaria la presencia de los amigos para sentir eso que llamamos amistad.
Hay gente a la que veo diariamente y a la que quiero mucho, pero no considero amigos. Y hay otra gente a la que no veo nunca (incluso algunos que ya no están), pero considero verdaderos amigos.
Y me doy cuenta de ello porque cuando los veo (o me comunico) es, a pesar de los años, como si los hubiera visto el día anterior.
Como si la conversación no hubiera cesado nunca, simplemente se mantiene en espera, en ese espacio inmaterial donde la amistad se conserva y se multiplica.

Yo tengo la suerte de tener amigos que mantengo desde que era un niño. Ni sé cómo nos hicimos amigos, pero luego de 40 años, ahí seguimos.
Simplemente somos; como si hubiéramos vencido al tiempo, como si sólo nos manejáramos con el ser y no con el estar, si se me perdonan el juego ontológico.


Diego Diaz Cordova
Doctor en Antropología
Staff Zonapediatrica.com
CTO de Citaldoc.com 


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