Psicologia




Conceptos sobre Sexualidad Infantil
Recibido via mail a Zona Pediatrica
Autor: Lic. Luis Alberto Dominguez
Psicologo Clinico - Especialista Sexualidad
Consultas Te.: 4241-1103 ó 4241-3673
http://webs.uolsinectis.com.ar/ludo31

 

Anteriormente a la llegada del psicoanálisis se sostenía que la sexualidad era aquello que aparecía a partir de la pubertad y adolescencia.

Uno de los postulados de esta teoría fue que la sexualidad acompaña al ser humano desde el momento del nacimiento, y es definida como toda aquella actividad tendiente a la búsqueda del placer. Esta actividad se lleva a cabo a través de distintas partes del cuerpo denominadas zonas erógenas (segmentos y partes del cuerpo que permiten experimentar sensaciones placenteras).

 

Una de las primeras zonas erógenas que se pone en marcha a partir del nacimiento es la boca. El niño a través de ella satisface la tensión interna alimenticia y además, mediante el mecanismo de succión, obtiene placer. Esto se observa muy claramente cuando no obteniendo leche del pecho, el pequeño sigue succionando.

 

El psicoanálisis manifiesta tener la convicción de que ningún niño llega a la pubertad sin que los problemas sexuales hayan ocupado ya su pensamiento en los años anteriores.

 

El niño parece aceptar de buen grado y sin cuestionamiento alguno, como una realidad, a una madre y un padre, no precisando de investigación alguna. Su curiosidad sexual comienza a despertarse cuando ve peligrar su exclusividad ante la aparición en su núcleo familiar de un nuevo integrante al que se denominará hermano; y ante el cual comienza a manifestar una gran hostilidad, ya que se convertirá en su gran competidor ante el afecto de los adultos. Se da el inicio de juicios nada amables, comentarios como “que se lo vuelva a llevar la cigüeña”, además de algunas pequeñas agresiones como apretones o mordidas.

 

Bajo el estimulo de estos acontecimientos comienza el niño a reflexionar sobre lo que se constituye para él en el gran problema de la vida, esto es ¿de dónde vienen los niños, o mejor dicho, de donde apareció el intruso que viene a sacarle el lugar de privilegió de hasta entonces?

 

Para darse una respuesta a esta duda acude a los adultos representativos, fuente de todo conocimiento, que son sus padres, quienes al ser interrogados siempre en un mal momento y no esperándose tal pregunta responden de manera poco creíble e infantil, tal cual en su momento le respondieron a ellos, salen del paso recurriendo a una fábula cualquiera (semillita, cigüeña etc.) relato que el niño toma con gran incredulidad, creando una gran desconfianza hacia los mayores. Por tal motivo comienza una investigación por las suyas construyendo lo que se denomina: teorías sexuales infantiles, las cuales tienen algo en común, todas erran grandemente, pero cada una tiene una gran parte de verdad.

 

La primera de tales teorías se relaciona con el desconocimiento que posee de las diferencias sexuales anatómicas. Esto consiste en atribuirle a toda persona incluso a las de sexo femenino órganos genitales masculinos, como los que el mismo conoce por su propio cuerpo.

 

Cuando ve desnuda a alguna niña para no invalidar su teoría se conforma pensando que el pene es aún pequeño y que ya a la niña le crecerá.

 

Las numerosas figuras hermafroditas que la antiguedad clásica nos ha dejado, confirman fielmente esta idea infantil.

 

La anatomía ha reconocido en el clítoris el órgano homólogo al pene y la fisiología a añadido que en la infancia se conduce en la niña como un verdadero pene, constituyéndose en la sede de mayor experimentación de placer por el alto grado de sensibilidad. Todos estos aportes de otras fuentes avalan esta primera teoría infantil.

 

No es difícil observar que la niña comparte la elevada valoración que su hermano concede a sus genitales. Muestra ante la observación de un varón desnudo, vivo interés por esta parte del cuerpo, generando en ella, a diferencia del varón que teme perder el pene al ver la falta en la niña, esta última siente envidia al sentirse en desventaja por el pequeño tamaño de su clítoris.

 

La existencia de la cavidad que aloja al pene, es decir la vagina es desconocida totalmente por los niños. Si el niño pudiera contar con este conocimiento para sus deducciones junto con el saber de la excitación de los órganos genitales estaría en la solución de la respuesta para su interrogante.

 

Que el niño se forme dentro de la panza de la madre no le dice nada, se plantea que el padre algo tendrá que ver en todo esto, pero si para él la madre y el padre tienen los mismos órganos, este conocimiento le cierra el camino a la claridad.

 

El desconocimiento de la vagina hace que piense que el desprendimiento y separación del niño que está alojado dentro de la madre sea a través de un solo camino: el conducto intestinal. Otra explicación que dan, sería que nacen por el ombligo y son concebidos mediante un beso.

 

Pensando consecuentemente, el niño niega a la madre el privilegio de parir hijos, ya que si los niños son paridos por el ano también el hombre podría dar a luz. Esto da una respuesta momentánea. Como en los cuentos de infantiles que se tiene un hijo a partir de haber comido algo determinado.

 

La tercera de las teorías típicas surge a raíz de haber sido testigos casuales de la relación sexual entre sus padres. Aunque naturalmente, no haya conseguido más que una percepción, su interpretación de dicha situación es de carácter sádico, donde la parte más fuerte se impone a la más débil, comparando a una lucha cuerpo a cuerpo como ellos realizan con sus camaradas de juego. Las huellas de sangre en las sábanas o en la ropa interior de la madre, por otras razones, le confirman la hipótesis de agresión.

 

Estas serían las principales teorías sexuales típicas de niño, estructuradas por el en la temprana infancia, y que son en muchos casos relatadas por ellos. Quien trabaje con niños y se permita escucharlos sin perjuicios lo podrá corroborar.

 

Hacia los diez años suelen llegar a los niños las primeras revelaciones sexuales. Lo que ya descubren es casi siempre la verdad, esto es la existencia de la vagina y su función, aunque esto no es suficiente para aclarar el problema en su totalidad, ya que desconoce y no suele adivinar la existencia de la sustancia seminal, es decir que el pene destila una sustancia distinta de la orina.

 

La idea de la concepción se va redondeando en el momento de la pubertad, momento en que el niño cuenta con todos los elementos que le permiten entender de donde y como vienen los niños.

 

Lic. Luis Alberto Domínguez
Psicólogo Clincio – Especialista en Educación Sexual


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