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Libreta de salud infantil familiar digital





Un artículo que recomendamos leer detalladamente acerca del deporte y el juego en los niños.
Agradecemos al Dr. José M: Martinón Sanchez de la Universidad de Santiago de Compostela (España)

"El Deporte versus juego y su adaptación al niño"

J.M. Martinón Sánchez*, A. Rodríguez Núñez*, M.I. Martínez Soto*, J. Pino** y F. Martinón Torres*
Servicios de Críticos y Urgencias Pediátricas* y Traumatología**. Hospital Clínico Universitario. Santiago de Compostela (España)


Introducción
El juego y el deporte como tal, en el niño, han sido siempre, a lo largo de todos los tiempos, elementos
acompañantes decisivos en el desenvolvimiento y desarrollo del organismo infantil, formando parte integrante espontánea de la actividad diaria en todas las edades. Como aspectos positivos se ha demostrado la relación del juego con una interacción favorable entre las características propias de cada niño y su personalidad(1); se comprobaron sus efectos beneficiosos como un componente positivo de relación, de capacidad física, de tolerancia y de rendimiento(2); estableciéndose los límites para cada etapa cronológica; así mismo, se han analizado los factores de entretenimiento, mantenimiento de la atención y mayor sensibilidad con tolerancia a la fatiga, agotamiento e incluso dolor(3,4).Todo ello ha permitido constatar acciones negativas, cuando no se tienen en cuenta las premisas anteriores, incurriendo en errores que pueden condicionar lesiones o alteraciones del comportamiento.

  Existe una interacción conocida entre la maduración física del niño y el crecimiento, mediada por factores internos y externos(5). Entre los primeros, podemos señalar en primer lugar la base genética de cada individuo, así como el sexo; los diferentes cambios hormonales, que coinciden con las diferentes edades; el psiquismo, que a lo largo de toda la infancia y adolescencia pasa por continuos cambios, base de la futura personalidad del adulto y finalmente el estado de salud, desde la perspectiva de cómo el padecimiento de diversas enfermedades actúan negativamente sobre el desarrollo normal. Entre los factores externos destacamos a la nutrición, cuyas alteraciones cualitativas o cuantitativas, son una base fundamental del crecimiento; otros factores externos incluyen: diferencias raciales, medio-ambientales, enfermedades maternas, la propia evolución de la especie y el ejercicio; elemento este último que analizamos especialmente en esta publicación.

  Teniendo en cuenta estas premisas, es así nuestra intención, el realizar, desde la visión de un pediatra, una puesta al día que analice estos aspectos, con vistas a promover una utilización racional del juego y el deporte en el niño, tratando de divulgar e informar sobre sus efectos positivos y minimizar sus efectos negativos. El control médico reglado, como acción preventiva, en la práctica del deporte es imprescindible.

Aspectos generales y modelos de juego y deporte
  Al plantearse de una manera general los diferentes aspectos que conlleva el juego y deporte en el niño, podemos de entrada diferenciar fundamentalmente dos modelos de juego o diversión: un modelo competitivo y un modelo participativo(6) (Tabla 1). Lo competitivo se asocia a exigencia, niveles variables de estrés y situaciones de éxito o fracaso. Lo participativo  se relaciona con aspectos más lúdicos, relajantes y socializadores. Uno y otro modelos deben llevar consigo un una adecuación de las exigencias y resultados al desarrollo fisiológico y psicológico del organismo infantil, teniendo en cuenta que dentro del crecimiento y desarrollo existen, como anteriormente y en parte ya comentamos, importantes diferencias interpersonales, siendo uno de los mejores ejemplos la etapa peripuberal, con todos los cambios que conlleva. De aquí parte la orientación al juego más oportuno, con adecuación de los niveles de exigencia y en un planteamiento de racionalidad, reservando el deporte competitivo solo para los mejor dotados y motivados. De esta manera aprovecharemos mejor los beneficios de estas actividades, procurando  diversión, educación, una  mayor y mejor interrelación social; propiciando unos buenos niveles de autoconfianza, con satisfacción personal, evasión y todo ello abocando a un mejor estado de  salud (5,6).


El Juego y el Deporte en las diferentes etapas cronológicas del Niño.
  Se ha comprobado la influencia positiva de la actividad física en el desarrollo motor del niño, ya desde las primeras etapas de la vida. La maduración progresiva del individuo conlleva a establecer sus propios límites de resistencia, fuerza, destreza, velocidad, flexibilidad y habilidad(7).
Los constantes movimientos del recién nacido normal y más aun del pretérmino, con sus respuestas reflejas, sinérgias e impulso intrínseco de búsqueda, primeras actividades espontáneas como son los esbozos del comienzo de la vida, en la estructuración de estas funciones, son un remedo de práctica deportiva que asegurará una correcta funcionalidad posterior.
Sin embargo los riesgos surgen ya en el periodo de lactancia, en el que aun existiendo una mayor flexibilidad de estructuras, que teóricamente podría favorecer al niño ante noxas traumáticas, se ha demostrado una susceptibilidad ósea mayor, al ser la osificación subóptima, existiendo una menor reflexia de protección, con una tendencia espontánea más alta a sobrepasar los límites físicos.
La Academia Americana de Pediatría (7); como medios preventivos en el juego/deporte del lactante, propugna, el lograr desde el entorno familiar, unas condiciones medioambientales adecuadas y una estimulación óptima precoz, para así favorecer y fomentar actitudes y aptitudes positivas del niño, desestimando en gran medida la promoción de programas estructurados.
En este esquema, las modalidades recomendadas de ejercicio en el lactante, pasan por la realización de técnicas de "masaje"; ejercicios pasivos y "ayudados" de equilibrio y sostén; así como el favorecer progresivamente y de manera secuencial la sedestación, bipedestación y deambulación.

La natación, que mejor debiéramos denominar "inmersión" y flotación activa del lactante, es una práctica (moda) que se ha extendido en los últimos años, preconizándose como positiva y favorecedora de la psicomotricidad.
En contraposición a ello se han referido aspectos negativos, al haberse demostrado microaspiraciones endobronquiales de aguas de piscinas, excesivamente cloradas y por tanto lesivas para el pulmón de lactante (8); es así que consideremos que la alternativa a la estimulación psicomotriz, pase por otro tipo de prácticas, exentas de estos riesgos.

 En general, los juguetes son elementos activos positivos para el desenvolvimiento y desarrollo del niño, a todas las edades; repetitivamente hablamos de su adecuación a la cronología y desde la prevención, también de sus riesgos.
Por ejemplo los juguetes, deben ser estrictamente controlados en su elaboración para que carezcan de elementos tóxicos: los propios materiales con que se fabrican; algunas las pinturas que se utilizan; determinados tejidos acrílicos y el latente peligro de asfixia por atragantamiento con piezas o fragmentos diminutos (5).
En este último aspecto, debemos conocer, saber aplicar y difundir al máximo, como norma de actuación en caso de atragantamiento, las maniobras de expulsión (golpes interescapulares en el lactante y maniobra Heimlich en el niño mayor) (9) (Figura 1).


El juego y el deporte en la preadolescencia y adolescencia
  Es la preadolescencia y adolescencia una etapa crucial y de gran compromiso en todas las actividades vitales. En relación al juego y el deporte no podría serlo más, siendo así este momento de cambio, crucial en los comportamientos, influenciados por el medioambiente y la estructuración de la personalidad (10). La movilidad en vehículos (coches, motos, ciclomotores.) limitan el ejercicio físico, cayendo en el sedentarismo; las adicciones (alcohol, tabaco y otras drogas)., suelen  con cierta frecuencia llevar a abandono del deporte o al deporte mal reglado (ausencia de actividad deportiva durante periodos prolongados y ejercicio excesivo y sobrepasando límites, en otros). En no pocos casos, este cambio de hábitos, lleva también al que padece enfermedades crónicas (diabetes, epilepsia, etc.); al tremendo error de abandonar la medicación, reapareciendo sintomatologias y potenciando discapacidades y enfermedades del adulto; es el "gran comienzo" de patologias como la hipertensión arterial, la obesidad, las cardiopatías, hiperlipidemias, etc. Pero e aquí que en contraposición a ello, es precisamente el juego bien orientado y el deporte bien reglado, la mejor profilaxis de estas nóxas de nuestra civilización.


El juego, el deporte factores positivos y negativos
  Hacemos aquí unas alertas a diversos aspectos, que pueden limitar o incapacitar al niño para la práctica de determinados juegos o deportes. Prácticamente todas las patologías orgánicas pueden influir negativamente en la actividad física; entre otras citamos a: enfermedades hematológicas; hepáticas; del tubo digestivo; de la nutrición; del sistema genitourinario; del sistema nervioso; malformaciones incapacitantes, etc.; ahora bien, esto no quiere decir que lo contraindiquen.

  También la actividad física o juegos mal reglados pueden potenciar situaciones de estrés, manifestándose como: insomnio, cefalea, ansiedad, agresividad o pasividad. Una serie de factores "modulables" deben limitar estos riesgos o minimizarlos. En los deportes de competición debemos hacer especial atención al lugar (situación y tiempos); al público y sus comportamientos, a los compañeros (del grupo y contrarios) y finalmente, a los profesores. A estos debe recordársele, pues algunos lo olvidan, que el deporte ha de adecuarse a las características físicas y psíquicas individuales de cada niño, que son distintas en cada edad y con un rango de normalidad muy amplio, que hace imposible solicitar "marcas" iguales a alumnos con los mismos años; que debe existir una proporción alícuota entre intensidad y riesgo (5,10).

  Por otra parte otros factores de riesgo "actuales", no siempre valorados deben estar en nuestra mente a la hora de analizar situaciones que afectan al niño o al adolescente en relación con el deporte; estos son: el uso de esteroides anabolizantes y otras drogas estimulantes, los diuréticos y las disnutriciones (anorexia y/o bulimia) (10).

  Entre los inconvenientes (10) y como cuestión a parte y de suma importancia, contemplamos aquellos problemas que provoca la práctica deportiva excesiva, incluyendo: las lesiones por sobrecarga o deportes de riesgo; el retraso de crecimiento; la potenciación de amenorrea y el retraso puberal (3). La búsqueda constante de mejores condiciones físicas, lleva consigo movimientos mantenidos de dirección, extensión y grado variable; choques de intensidad y repercusión diversa y cargas excesivas adicionales. Un ejemplo: los traumatismos de rodilla, sufridos jugando o practicando deporte. En una casuística realizada sobre 6000 niños (11); el 10 por cien precisaron actuaciones quirúrgicas; el 40 por cien quedaron con algún síntoma residual y/o secuela y en  el 15 por cien, se constataron imágenes radiológicas alteradas.

  Así sobre al aparato locomotor, el deporte bien utilizado es beneficioso al incrementar la vascularización mejorando la función osteogénica, al tiempo que favorece la nutrición del cartílago de crecimiento e incrementa el anabolismo muscular. El peligro sobre el aparato locomotor viene de la propensión a lesiones, alteraciones osteoárticulares, agravamiento de procesos previos y alteraciones del cartílago epifisario. Este en el niño tiene un límite bajo de resistencia biomecánica, cuando la presión sobre él ejercida es superior a 37 g/mm2 (6).

  Por todo lo expuesto, ¿cuáles serían los factores y alertas a tener en cuenta, para evitar los efectos indeseables del juego/deporte?. Sin duda haríamos hincapié en los errores de intensidad y duración; en los desequilibrios, entre fuerza muscular y de los tendones y flexibilidad, de acuerdo a la diferente cronología; dexaxaciones y disometrías de miembros; el uso de calzado inapropiado, con superficie de terreno no óptima; ausencia o mala adecuación del equipo protector, o bien el padecimiento de una enfermedad limitante.


La prevención en el deporte 
  La prevención en el deporte infantil, pasa por conocer los factores positivos y negativos anteriormente enumerados e incidir positivamente sobre ellos. Consideramos fundamental los aspectos preventivos educacionales y de protección. En los factores educacionales es básico el lograr una difusión multiplicativa de los conocimientos que poseemos sobre el problema y aplicar y utilizar estos para extender el uso de sistemas de protección (cascos, gorros, rodilleras, coderas.); adecuados a las diferentes actividades deportivas. Insistimos en lograr esta protección en aquellas prácticas de juegos-deporte, en las que el niño se somete a mayores riesgos; tal es el caso de su vulnerabilidad en bicicleta. Es ésta la primera causa de accidentabilidad y lesividad infantil por tráfico y en la cual, se han logrado reducciones de las lesiones graves que provoca, de hasta un 50 por cien, si se aplica una buena educación vial.

  Importante en la prevención-detección de lesiones craneales severas (primer órgano de impacto en caso de accidente de circulación); es el prestar atención a los siguientes signos de alerta:

  • alteración de hábitos o conducta (rechazo de alimentación, sueño excesivo, postración.)
  • alteraciones del nivel de conciencia (aún que sean mínimas)
  • vómitos (sobre todo de tipo central)
  • movimientos anormales (aún mínimos, pueden remedar crisis comiciales)
  • valorar las pupilas, como primer signo de alerta (reactividad, asimetrias.)


El juego no deportivo

Juego Individual
Nominamos como juego individual a aquel que realiza el niño solo o en ocasiones acompañado, pero valiéndose de máquinas electrónicas, ordenadores etc. Existe una polémica constante respecto a sus posibles ventajas e inconvenientes. Una vez más debemos hablar de proporciones y riesgos; es decir adecuación de tiempos y modalidades de juego a edad, comprensión, capacidades.. Como virtudes, se describen (7):

  • la estimulación demostrada del perfil psicológico del niño
  •   el estímulo de su motivación
  • el fomento de su creatividad
  • la disminución de otras tensiones ambientales (estudio, juegos o deportes de competición)
  • el estímulo de su relación intrapersonal y, cuando es acompañado interpersonal.
  •   Como inconvenientes, potenciados casi siempre por el mal uso y/o abuso, se contraponen:
  • la disminución del perfil psicológico
  • el desestímulo de la motivación, para otras actividades
  • la disminución de la creatividad, por pasividad, limitando otras ocupaciones más necesarias y saludables.
  • el incremento de la tensión ambiental, al no alcanzar los resultados esperados, potenciando irritabilidad y adicción.


Juegos químicos y eléctricos
Este tipo de juego cuenta con muchas ventajas educacionales, sus cualidades de entretenimiento formativo son incuestionables, pero también en este caso y para evitar acciones no deseables, se seguirán unas premisas básicas, que consistirán en la adecuación a la edad; una manipulación correcta, que debe ser tutorizada y buscando los aspectos positivos que neutralicen al máximo los negativos. La accidentabilidad potenciada por estos  entretenimientos, radica casi siempre en una mala utilización (4).

Los derechos de los niños en relación con el deporte.
  Como síntesis de todo lo tratado y considerando los aspectos positivos que en relación con el juego, el deporte y el niño, fuimos exponiendo, finalizamos estas reflexiones con una aproximación (11) que establece las directrices en las que se sientan las bases para estructurar unos derechos de los niños en relación con el juego. Estos se resumirían de la siguiente forma:

  • -derecho a practicar deportes
  • derecho a participar en la categoría que corresponde a su madurez, capacidad y habilidad
  • derecho a jugar como un niño y a divertirse con el deporte
  • derecho a compartir la dirección de su participación
  • derecho a ser tratado con la dignidad que corresponde a un niño
  • derecho, también en el juego y en el deporte, a ser preparados y dirigidos por adultos cualificados.


Bibliografía

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  • Coddington RD y Troxell J, The effects of emotional factors on football injury rates, J Human Stress, 1990, 6:3-5.
  • Griffin A, An analysis of state and traint anxiety experienced in sports competition at different age levels, Physician and Sportsmedicine, 1995, 22-3:144-50.
  • Arbelo A, El niño y el mar. Como debe usted enseñar a nadar a su hijo, De Arbelo A. Ernesto Jimenez SA, 1978, Madrid.
  • American Academy of Pediatrics, Physical fitness and activity in school, 2000,105-5:1156-57
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  • American Academy of Pediatrics, Risk in distance running for children, 1990,86-5:1110.
  • Metzl JD, Sports medicine in pediatric practice:keeping pace with the changing times, 2001, Pediatr Ann, 29-3:146-48
  • Grupo Español de Reanimación Cardiopulmonar Pediatrica y Neonatal, Manual de RCP básica en niños, Edit alhulia, 2000, Granada
  • Stanistki CL, Pediatric and adolescent sport injuries, Clin Sport Med, 1997,16-4:13-33
  •  Percera B y Loisselle S, Sport medicine in children and adolescents, Ceylon Med J, 1999,44-1:1-5

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