Dormir


El sueño y sus trastornos en la infancia

Dr Eduardo Hernández González.
Médico Pediatra y Psicoterapeuta Conductual Infantil.
Caracas - Venezuela
Zona Pediatrica Staff

El sueño corresponde a un mecanismo fisiológico bastante preciso y su evolución va ligada a la maduración y actividad eléctrica cerebral.

 

La conducta para conciliar el sueño o durante éste es variable para cada niño. No todos los niños tienen iguales hábitos de sueño. Entre niños sanos habrá algunos dormilones y otros que duermen poco, algunos lo harán de manera tranquila y otros estarán inquietos. A pesar que existen patrones del sueño característicos para cada etapa del desarrollo infantil, no debemos olvidar que cada niño tiene su individualidad respecto al sueño.

Cuanto más pequeño es el niño más tiempo duerme, en los primeros meses, el dormir está unido a la sensación de “llenura” luego de la toma del alimento, y el despertar o vigilia a la sensación de “hambre”. Pero poco a poco, va cambiando a un “despertar selectivo” dependiente del comportamiento de adaptación del bebé al ciclo diurno.

El niño se adapta a su medio y éste le crea hábitos.Entre los tres meses y dos años, el sueño es más profundo que en el primer trimestre.

El adormecerse luego de las comidas es menos frecuente y el despertar depende menos del hambre. De esta manera los lactantes entre los 6 y 16 meses pueden dormir toda la noche.Entre los 16 y los 25 meses ocurren perturbaciones pasajeras del sueño, sobre todo cuando la madre está ausente o el bebé se encuentra bajo un malestar físico o emocional.

En esta etapa el niño puede presentar dificultad para irse a dormir o puede despertar agitado, gritando y llorando como si algo terrible hubiese sucedido. Ir a dormir a esa edad puede estar asociado con el sentimiento de separación de la madre.

El contar un cuento o el entonar una canción de cuna, ayudará al niño a conciliar el sueño; no es conveniente llevarlo a dormir a la cama junto con los padres, esto creará un hábito que luego resulta difícil de erradicar.

El niño de 3 a 6 años puede dormir toda la noche e incluso hacer una breve siesta en horas de la tarde. En esta etapa ocurren los llamados “miedos nocturnos”, a la oscuridad, a los monstruos, a los ruidos, a los fantasmas, etc.Entre los 6 y 8 años, normalmente el niño duerme toda la noche, puede tener sueños y pesadillas que por lo general no recuerda.

Según los estudios realizados, el promedio de horas (día y noche) que duerme un niño de acuerdo a su edad es la siguiente:

1 año o menos
14 horas
2 a 5 años 12 horas
6 a 10 años
11 horas
11 a 16 años

9 horas.


Trastornos del sueño:
Cuando las alteraciones normales del sueño infantil, se presentan en una intensidad y frecuencia que comprometen el curso normal del desarrollo evolutivo del niño, entonces hablamos de trastorno del sueño. Generalmente viene acompañado de una alteración de la dinámica familiar.

Los Trastornos del Sueño más frecuentes son:
a) Sueño Inquieto: se expresa por medio de reacciones aisladas o combinadas tales como saltos en la cama, vueltas, gritos, rechinar de dientes, facilidad para despertarse, dificultad para volverse a dormir y somniloquios (hablar dormido). En la primera infancia, obedecen generalmente al malestar físico producido por hambre, sed, la humedad del pañal o sábana, frío, calor y malestares digestivos. En los niños de cualquier edad, con patologías orgánicas como dificultades respiratorias, rinitis, prurito, procesos febriles, puede perturbarse la tranquilidad del sueño.


Causas de tipo emocional pueden ser responsables de sueño intranquilo en niños entre los 3 y 6 años, como por ejemplo: pautas de conducta muy exigentes, cambios de domicilio y escuela, conflictos familiares, miedos, pérdidas significativas (familiar, amistad, mascota) y otras.

 

b) Insomnio: se refiere a la incapacidad crónica para dormir. Se considera insomnio, cuando las horas de sueño son frecuentemente menores a las consideradas normales para su edad, y además va acompañado de inquietud, irritabilidad, malestar y fastidio del pequeño durante el día. El verdadero insomnio es poco frecuente en niños.

 

c) Terror Nocturno: es un motivo de consulta bastante frecuente, por lo dramático del episodio produce gran angustia en los padres. La inmadurez neurológica puede ser un factor desencadenante de esta entidad. Se ha relacionado con factores emocionales del niño y de la familia. Las características son: * aparece entre los 4 y 10 años de edad, * se presentan episodios repetidos de despertar brusco con un grito de angustia, una o tres horas después de dormido, * el niño se sienta en la cama, tiene los ojos abiertos, expresión de terror, la mirada fija, se queja, pero no es consciente del entorno, por lo que el intento de los padres de despertarlo es inútil, * puede acompañarse de aumento de frecuencia cardíaca y respiratoria, además de sudoración, * en la mañana no recuerda el episodio.

 

d) Pesadillas: son reacciones casi siempre relacionadas con la ansiedad asociada a sueños espantosos. Estos sueños tienen que ver con situaciones generadoras de ansiedad reales o fantásticas (películas, relatos, cuentos). En las pesadillas, el niño se despierta algo confundido, llorando, pero reconoce a las personas que le rodean y suele calmarse con esta compañía, al día siguiente es capaz de relatar su “sueño malo”. Son más frecuentes en niños por encima de los 5 años.

 

e) Sonambulismo: en éste, el niño se levanta dormido con los ojos abiertos y se conduce como un autómata, después de deambular durante algunos minutos, vuelve a la cama o dócilmente se deja llevar, y al día siguiente no recuerda nada. Los diversos estudios no han demostrado psicopatología verdadera, sólo niveles de ansiedad. Su frecuencia es baja, se ha señalado entre 1 a 6 % de la población en general, se presenta en niños mayores de 7 años.

 

¿Qué hacer en estos casos?
Para empezar, no perder el control de la situación y reconocer estas tres condiciones:
1- Cada niño tiene su individualidad con respecto al sueño, siempre dentro de los parámetros esperados para su edad.


2- La mayoría de los problemas del niño arrancan desde las primeras edades, debido al inadecuado entrenamiento impartido por los padres y/o cuidadores.


3- Las situaciones del ambiente familiar tienen una gran influencia en la generación y mantenimiento de estas conductas.


Una vez reconocido lo anterior, lo ideal es consultar con su pediatra, quien descartará cualquier causa orgánica que origine tal alteración, y luego dará orientaciones apropiadas y oportunas para manejar la situación. En caso necesario remitirá a un especialista en conducta infantil.


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Comentarios  

0 #2 jose luis encinas 29-08-2014 20:24
:sad: :lol: :lol: 8) :oops: :oops: :sad: :cry: :-x :eek: :zzz :P :sigh :sigh :-x :o :o :-| :-* :oops: :o :o :zzz :
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0 #1 Marggiory 22-08-2014 08:50
Te recomiendo esta lectura.
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