| No eramos heroes |
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| Jueves, 26 de Marzo de 2009 21:00 | ||
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No éramos héroes, sino lo unico que teníamos...
Estamos a 3 de diciembre de 2004, y en la fecha es el día del médico.- Rindo homenaje a todos mis colegas, que en las peores condiciones, salvo excepciones, luchan su enconada guerra en medio de falta de medios, tanto cientificos como economicos.-
Me pongo a pensar en los imperios militares, y en sus maquiavélicos planes expansivos, a través del miedo y del poder de la fuerza, y cuánto dinero invierten en ello,ya que hablar de vidas humanas es muy antiguo, y de sufrimientos y hambre es de un primitivismo ideologico,-
Mi alma se llena de una tristeza ancestral, al pensar en los sueños de “sacerdocio”, de ayuda al semejante, de aliviar dolores, irse a lugares alejados, en donde las necesidades de nuestros conocimientos pudieran ser prioridades, y en donde, como yo mismo lo hiciera, y muchos otros, el ir en un carro o sulky era lo habitual, y en donde la novela del honorario se convertía en una bolsa de verduras, o en un pollo.-
Se acabó hermanos o colegas, el romanticismo quijotesco de la medicina.- Y no es que sea una denuncia o falta de ética, sino de un renacer de emociones de aquellos tiempos, en donde a la electronica ni se la conocía, y la experiencia acompañaba al miedo en la lucha con nuestra sombra permanente, la muerte, y la soledad de los medios y equipos nos hacían ser de todo, tanto un urólogo, como un dermatólogo, y en un ansia de conocimiento asistíamos a cuánto congreso nos pudiera desasnar.-
Y no hablemos de las corridas a los servicios de importancia, en donde, esperando de la buena voluntad de los jefes de servicio, hacíamos espera para preguntarle sobre un pacientito grave, y corríamos al teléfono del bar de los estudiantes, (porque no había ni celulares, ni locutorios ), y hablando a nuestros pobres hospitales de provincia, cambiábamos con angustia, una indicación que habíamos dejado para algún internado, por la nueva indicación “salvadora”..- Viejos tiempos, pero lleno de un profundo anhelo de vencer a esa parca que nos perseguía constantemente como un buitre que conocía nuestros defectos e ignorancia.-
Y hoy, colega, camino por la calle y de continuo encuentro gente que me dice “usted que salvó….”.- Y no me siento contento, sí comprensivo de esos padres que desconocen que no salvamos a nadie, sino que luchábamos con lo que podíamos para ser medicos, curanderos o manosantas, con tal de ver salir caminando a ese “enano” que nos contrajo las coronarias a fuerza de “trabajo y sudor”.-
Recuerdo, y para no cansar con lo viejo, aunque aún sigo con mi carro de guerra ejerciendo en mi bunker, como le llamo a mi consultorio, hay que saber ver, como en las pinturas, el simbolismo de estas breves anécdotas.- Actuábamos por amor, y no por miedo al juicio de mala praxis.-
Eramos amigos de nuestros pacientes, y no era el temor a la competencia, y a la pérdida de bonos o de mala fama que llevaba a la decadencia económica.- Nos enfrentábamos solos con el misterio y el abismo, y no éramos heroes, sino que era lo único que teníamos.-
Dr. Mauricio Kaplan
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| Última actualización el Jueves, 26 de Marzo de 2009 21:00 |
















