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Libreta de salud infantil familiar digital




La actitud del medio social frente a la expresión sexual de personas con necesidades especiales.

El tratamiento social que se ha dado a lo largo de la historia a las actuaciones sexuales ha variado. Algunas épocas castigaron unas actuaciones, en otras, aparecen como permitidas. Actualmente, en muchas sociedades, se considera delito la actuación sexual en la que se da violencia


Hombres y mujeres, por ser conscientes, inteligentes y libres, son responsables de sus actos y de su propio destino. Es muy importante formar desde la niñez un carácter moral que permita tener comportamientos sexuales consistentes con una moral basada en el respeto al ser humano, independiente de la corriente filosófica o religiosa que se asuma en la vida adulta. Debemos tener en claro que el carácter moral se forma a partir de los actos y hábitos de los seres humanos; mas el carácter, los hábitos y los actos se encuentran siempre en formación y en variación, por consiguiente, en última instancia, dependen del esfuerzo personal.


Los actos humanos y en especial los actos sexuales requieren que el individuo los realice con plena conciencia y total libertad, para que moralmente pueda ser responsables de ellos. Para los partidarios de la autonomía moral, la persona debe inventar las normas morales. Para los defensores de la heteronimia moral, la persona debe regirse por normas objetivas, universales y trascendentes.

La sexualidad como una dimensión central de las personas define su ejercicio natural, pero la moral señala la licitud o ilicitud de los comportamientos. Sin embargo señalar cuáles son las actuaciones sexuales ilícitas no tiene por qué traer consigo una discriminación social si no rebasan la esfera de lo privado. El standard se centra en
la mantención de una convivencia pacífica, lo que implica tolerar las acciones ajenas, siempre que no se ponga en peligro el bien común. El punto en que la extensión de una actuación sexual ilícita pone en peligro la convivencia es una cuestión de prudencia y no pueden darse, en este ámbito, reglas generales.

La discapacidad en una persona puede tener un origen orgánico o físico, pero también psicológico. Sea cual fuere su origen debemos atenderlos, orientarlos y, ante todo, educarlos en la esfera de la sexualidad, ya que de no suceder esto, las consecuencias podrían ser determinantes de mayor invalidez.

El discapacitado, requiere de una atención especial. Para ello se necesitan centros especializados, con personal calificado para poder desarrollar los programas de rehabilitación. Dentro de él se debe brindar en cada momento oportuna información, en especial sobre el tema de la sexualidad y modelos de actuación que el discapacitado debe recibir según edad, grado y tipo de discapacidad que presenta, ya que como seres humanos necesitan interactuar con la sociedad en su conjunto.

Los discapacitados manifiestan emociones e impulsos sexuales similares a los de los demás miembros de la sociedad, como es lógico con menos conocimientos y esto hace que se conviertan en individuos con menos posibilidades de resolver las diversas dificultades que en este sentido pueden surgir. Las familias y el personal especializado muchas veces dedican más tiempo a la educación y la rehabilitación en sentido general, pero no tanto a la educación de la sexualidad.

Cada individuo, no interesa cuál sea su discapacidad, tiene derecho al libre acceso a la información necesaria sobre la sexualidad, y lo que es más importante, cada persona tiene derecho a la expresión de su sexualidad

El tema resulta muy discutido. Para muchos, los discapacitados son seres que deben ser rechazados sexualmente. Lo cierto es que con independencia de su discapacidad son seres humanos y por lo tanto necesitan expresar sus sentimientos, sus impulsos, que requieren como es lógico de un tratamiento y una educación especial de acuerdo con el grado de afección que presenten.

El concepto de sexualidad, al igual que en todas las personas, debe en el caso de un discapacitado plantearse como parte integrante de la personalidad del individuo donde interactúan además factores de tipo social. Con independencia de una anomalía en lo biológico o de un impedimento físico, ese individuo crece y se desarrolla en sociedad, por eso hay que brindarle todo el apoyo que necesita para que su limitación no le impida realizarse en otras esferas de la vida y pueda expresar sus sentimientos y emociones.

En el caso de la discapacidad mental es importante destacar que las personas con déficit intelectual son muy sugestionables, lo que repercute en su actuación. Ellos no cuentan con suficiente capacidad para criticar las conductas u opiniones que les indican las personas que los rodean; ésta, entre otras, es una de las causas que pueden
llevarlos a constituir un grupo vulnerable de abusos dentro de la sociedad.

El ser humano, se encuentra inscrito en una red de vinculaciones con las cosas y las otras personas que lo rodean, con las cuales se enfrenta a la necesidad de satisfacer los requerimientos propios de su especie como ser vivo y propias de su clasehumana. Dado que todos los individuos que entran en estas vinculaciones presentan
necesidades semejantes, se formulan acuerdos tácitos y explícitos referentes a cómo actuar para alcanzar a satisfacer necesidades sin violentar a los demás. Las personas que no se ajustan a los acuerdos son sancionadas. Las penas son de diversos grados: van desde la pérdida de la vida, la pérdida de la libertad, el pago de retribuciones, la marginación o exclusión de los grupos de pertenencia, hasta la simple censura social.

Todos los acuerdos o normas que se establecen para fomentar la convivencia armónica, deben ser formulados en base a la reflexión y el consenso de los involucrados. Algunos de ellos se caracterizan por poseer universalidad, es decir, son válidos para todos los seres humanos; ellos son las declaraciones de los Derechos Fundamentales,
(derechos humanos, derechos del niño, derecho de la familia, derechos de la mujer etc.).
Otros acuerdos son mas localizados como en cada cultura o comunidad; ellos muchas veces son tácitos, pero igual obedecen a consensos establecidos; entre éstos podemos distinguir los usos sociales, las costumbres o los hábitos reconocidos y
aceptados por las personas involucradas. Suelen distinguirse los primeros en el ámbito de la ética y los segundos al ámbito de la moral.

Sin embargo, en éste enjambre de relaciones vinculares, se origina un tipo de explicaciones no racionalizadas, es decir que no han sido sometidas al juicio de la reflexión; ellas son elaboradas, a menudo, por grupos de poder que generan condiciones para configurar opiniones en desmedro de los grupos minoritarios; se intenta controlar los
comportamientos de las personas por medio de normativas que discriminan a los miembros de la comunidad que representan disfunciones o alteraciones que se alejan de prototipos establecidos.
Estas sentencias que surgen a partir de aquellos mecanismos se conocen como prejuicios.


Referente a la sexualidad humana se han elaborado infinidades de prejuicios a través de toda la historia de la humanidad, y dignos son de estudio de las diferentes disciplinas; la ciencia ha tenido como misión barrer con ellos durante todos los períodos.

El tema de la sexualidad en los discapacitados posee sus propios prejuicios, los más habituales son los siguientes:
  1. Las personas con discapacidad son asexuadas
  2. Una mujer es bella cuando es alta, rubia e inteligente.
  3. Las personas discapacitadas no se interesan en las relaciones sexuales.
  4. Los padres discapacitados son una carga para sus hijos.
  5. Una institución no es un lugar para las relaciones sexuales
  6. La mujer discapacitada no puede ser agredida
  7. Las personas discapacitadas no aprecian el valor de la vida.
  8. Todos los discapacitados mentales poseen exacerbados los impulsos sexuales
  9. Las personas sometidas a largos tratamientos farmacológicos,
    pueden tener hijos enfermos.
  10. Los discapacitados dependen de los demás, son como niños, por lo que necesitan que se les proteja.

Cada uno de los prejuicios existentes en una comunidad, no puede resistir el análisis lógico. Después de un mínimo examen comprendemos que los prejuicios no resisten argumentación válida. Contener por medio de ellos una expresión espontánea de la sexualidad en las personas con discapacidad, desde la partida en cualquier estudio de
caso, representa una falta contra la dignidad humana. Es necesaria una tarea de educación y de información para que la población mayoritaria deponga alguno de los prejuicios más corrientes en el trato con las minorías discapacitadas. Por otra parte, se debe fomentar la creación de los grupos de autoayuda a partir de familiares y amigos de las personas con discapacidad para que constituyan un nexo entre los grupos diferentes con el fin de logran igualdad en las oportunidades de participación social.



Para reducir este problema desde el punto de vista ético, bastaría con confrontar estos prejuicios con algunos derechos fundamentales de la Declaración Universal de los Derechos Humanos / Asamblea general de las Naciones Unidas. Ginebra, 1948.

Art.1.- Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.

Art.3.- Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.


Art.5.- Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes.

Art.16.-
1.- Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción alguna por motivo de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia: y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

2.- Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse matrimonio.

3.- La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y del Estado.

Art. 19.- Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión (....) recibir información....

Art. 26.- Toda persona tiene derecho a la educación.

Una sociedad puede estar de hecho montada sobre una mezcla de bienes morales y de males morales, aunque éstos últimos se presenten como bienes. Pero no es posible construir sobre el mal algo digno del hombre. Por eso no es extraño que una sociedad en la que los prejuicios morales son justificados sea una sociedad en la que
empiezan a perderse una serie de actitudes positivas: la confianza mutua, la solidaridad, la ayuda desinteresada, la preocupación por los indigentes y los marginados por ejemplos.

Algunas manifestaciones con intención de salvaguardar la integridad de las personas discapacitadas se han producido, desde la estructuración de disciplinas que trabajan en la rehabilitación física, social y psicológica de ellos. Así surgen algunos códigos para reivindicar lo que sea posible.



Carta de Derechos Sexuales en favor de los Minusválidos Esta declaración fue elaborada por la agrupación de minusválidos de Cuba, en congreso organizado en la Habana en 1981. En ella se establecen los siguientes principios.

  1. Derecho a la expresión sexual.
  2. Derecho a la intimidad.
  3. Derecho a ser informado.
  4. Derecho a tener acceso a los servicios necesarios, como son el asesoramiento sobre anticoncepción, atención médica y asesoramiento genético y sobre sexualidad.
  5. Derecho a escoger el estado civil que más convenga al minusválido
  6. Derechoa tener, o no, una prole
  7. Derecho a tomar las decisiones que afectan la vida de cada uno.
  8. Derecho a intentar el desarrollo de todo el potencial del individuo.


Fuente: Prof.Marìa Marta Castro Martìn / Educadora Sexual
www.estimulosadecuados.com.ar

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