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Cirugia Infantil

Libreta de salud infantil familiar digital





La Cirugia en Pediatria

Dr. Ramiro Amato - Argentina
Comité de Estudio Cientifico de la Sociedad Argentina de Pediatría de Rosario - Adolescencia


Podríamos preguntarnos que tiene que ver el pediatra con el tema de las operaciones en la que supuestamente no toma parte activa.


Pero sucede que creo que el niño es un todo, se lo puede ver como una máquina biológica que funciona, crece y se desarrolla, pero también  siente, percibe y se emociona con su aparato sicoafectivo y  recibe mensajes y los transmite permanentemente hacia y desde su medio ambiente ecológico constituido fundamentalmente por la familia.

Cuando un niño se enferma, se enferma todo, en forma indivisible y no se lo puede considerar desde el punto de vista biológico solamente. y menos aún mirarlo desde ópticas tan parcializadas como un apéndice o unas amígdalas.

Es ahí donde el pediatra asume su importante papel.

Es él quien conoce a esa persona humana que va a ser operada, debe compartir este conocimiento con el cirujano y compartir también con él las responsabilidades de un diagnóstico en común y la elección de una estrategia quirúrgica apropiada que resulte del aporte conjunto de los conocimientos y la experiencia del cirujano como especialista y la del pediatra como clínico.

Al mismo tiempo actúa como vínculo entre la familia y el cirujano, el equipo quirúrgico y la institución donde se interna, que pueden resultar extraños para el niño y sus padres, transmitiendo algo así como una "cadena de confianza". 

Por otra parte nadie mejor que él para determinar si el pequeño paciente está en las mejores condiciones de soportar un acto quirúrgico, y de no ser así contribuir a lograrlo en el menor tiempo posible. Desde el punto de vista médico investigará aquellas deficiencias probables que surgen de la historia del pequeño y  obviará los estudios que por datos de esa misma historia resulten innecesarios.

Tratará  también que el impacto sicoafectivo (tan imposible de evitar como la cicatriz post operatoria) sea lo más leve posible, sentando las bases para una clara y detallada explicación de todo lo que le sucederá en el acto quirúrgico que ahuyente los fantasmas de lo que el niño imagina con su frondosa y atemorizada fantasía, cosa que con seguridad será muchísimo  peor que la peor de las realidades. Esta clarificación es tanto más efectiva si es reforzada por los padres, dejando lugar para que aparezcan los miedos, temores y fantasías del niño. El pediatra, entendido como médico de familias, debe ocuparse también de la misma. Hay momentos en que los padres están tanto o más angustiados que el hijo frente a la operación  y merecen también encontrar quien los escuche, aclare dudas y permita expresar y analizar los lógicos temores.

"El niño tiene derecho a ser informado en función de su edad, de su desarrollo mental y estado afectivo, de los diagnósticos y de las prácticas terapéuticas a que se lo somete" (Carta Europea de los Niños Hospitalizados, creada por el Parlamento Europeo en 1986).

El informar, además de ser un derecho del niño, cumple con otros objetivos, entre otros citemos como ejemplos:
Lograr que la hospitalización pueda ser entendida por el niño y su familia como reparadora y, a su vez, tener un sentido.


Trabajar para que paulatinamente el niño se haga cargo de su cuerpo y su cuidado, y tenga una actitud positiva hacia su salud.

No pretender una cirugía sin temor, pero tender a que el niño vaya al acto quirúrgico con un temor controlado y contenido por quienes lo rodean.

En el niño, al igual que en sus padres, el impacto de la información puede producir inquietud, expresiones francas de angustia, agresividad.

Algunos padres prefieren no informar a sus hijos sin saber que un niño que va sin información a su cirugía, o con una información minimizada, tiene riesgo de severas alteraciones emocionales post quirúrgicas.

Pero la mayoría de los padres quiere informar pero no sabe cómo hacerlo, temiendo producirle daño a su hijo. A veces, el mismo estado de angustia de los padres los paraliza, no permitiendo una comunicación fluida, de allí que la ayuda del profesional entrenado en comunicación humana permite que la información circule, se destrabe y se puedan expresar los afectos y las emociones.

Creo que esta visión amplia del acto quirúrgico, llamémosle tal vez "pediátrica" contribuye en mucho al éxito del mismo, y también a un postoperatorio más corto y con menos complicaciones.

Dr. Ramiro Amato


Consulte a su pediatra a su pediatra de cabecera tanto en tiempos enfermedad como de salud.
En la salud de los niños el pediatra es irremplazable!!


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