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Psicologia

Libreta de salud infantil familiar digital




La familia y el nacimiento de un nuevo miembro
Lic.Luciana Bechi - Psicopedagoga
Zona Pediatrica Staff

La familia es el núcleo fundamental en el que el ser humano nace, crece y se desarrolla.
Su objetivo fundamental es preservar y trasmitir los valores y tradiciones.
Todas las familias poseen leyes que regulan su desarrollo por eso se ha considerado una institución, ya que trasmite cultura, perpetua costumbres, brinda educación inicial....

La familia juega un papel protagonico en el desarrollo de la persona porque garantiza su supervivencia física y dentro de ella se realizan los aprendizajes básicos (sistema de valores, lenguaje).
La familia no tiene el poder absoluto e indefinido sobre el niño: ciertas características pueden estar definidas cuando el niño nace, como por ejemplo su salud.
Otros contextos socializadores como la escuela, desde el momento que el niño accede a ella influye sobre él.

Toda familia se encuentra bajo la influencia de un conjunto de factores que condicionan y determinan su función como es el factor socioeconómico.
Cada una está expuesta a características propias (número de personas, ingresos, nivel educativo,....) y está sujeta a cambios.

Dentro de la familia hay distintas funciones:

  • Función materna: se origina en el deseo de tener un hijo.
    Está asociada al sostén nutricio y afectivo.
    Es la que introduce al infante al mundo y le posibilita ir integrando en una totalidad las vivencias con las cuales constituirán su subjetividad.

  • Función paterna: alude al reconocimiento del hijo dotándolo de un nombre. Se relaciona con la propia posibilidad de dejar de ser hijo. Se trata de vehiculizar hacia el hogar la legalidad del mundo externo interviniendo en la vinculación madre-hijo. Colabora en la discriminación del vinculo mamá - bebé y posibilita al hijo la salida exogámica como factor esencial del desarrollo psíquico.

  • Función filial: es la conectora de la familia con el futuro.
    Le cabe desprenderse del núcleo familiar para formar una nueva familia. Contribuye al pasaje de una pareja a una familia.
    Así se establece formas de vinculos de parentesco dentro de la familia. El vínculo de alianza, es la relación entre marido y mujer; filiación, es la relación entre padres e hijos; consanguinidad, liga a los hermanos entre sí.

    Desde el punto de vista del niño, el padre y la madre, no son sujetos intercambiables, en cuanto la experiencia que aportan uno y otro es distinta.
    La madre se preocupa más por el cuidado físico y el padre por las actividades de juego. Las mamás desarrollan más juegos verbales y entorno a juguetes.
    Los padres hacia juego de actividades físicas.
    Las madres actúan bastante parecido así sean niños o niñas.
    Mientras que los padres discriminan más sus actividades y comportamientos en función del sexo del hijo.

    Los padres deben ser democráticos es decir tiene que presentar altos niveles de comunicación y afecto como de control y exigencias de madurez.
    Así los padres democráticos son afectuosos, intentan evitar el castigo, son sensibles a las peticiones de atención del niño, controlan al niño siendo concientes de sus sentimientos, puntos de vista y capacidades evolutivas; explican las razones, no se rinden ante los caprichos, es posible que cambien la postura tras escuchar los argumentos que los niños les ofrecen.
    Los hijos muestran características que son las deseables en nuestra cultura, tienen niveles altos de autoestima, de autocontrol, son capaces de afrontar situaciones nuevas, son interactivos, independientes, cariñosos.

Relaciones e influencias entre los hermanos
La llegada de una nueva persona obliga a efectuar reestructuraciones que afecta a cada miembro y a las relaciones que se establecen entre ellos. Este acontecimiento supone un cambio. La interacción madre - niño tiende a aumentar los enfrentamientos, disminuye el tiempo que pasan juntos jugando y ahora el niño será quien tome un mayor protagonismo a la hora de iniciar intercambios comunicativos.
La presencia del bebé limita la disponibilidad de la madre. Así la madre (hacia el mayor); disminuye las interacciones positivas y aumenta las prohibiciones y fricciones.

También pude influenciar en las relaciones padre - hijo ya que los padres pueden verse impulsados a brindarle cuidados e interacción al primogénito tras el nacimiento del segundo hijo.

El niño lo puede manifestar en sus conductas: trastornos del sueño, de la alimentación, del lenguaje, aumentan las conductas regresivas, control de esfínteres, aumentan los caprichos, suele manifestar conductas ambivalentes con el nuevo hermano (quererlo y rechazarlo, sentirse orgullosos de él y despreciarlo, etc.); entre otras.
Estos problemas se aminorarán a medida que el niño se adapte a las nuevas circunstancias.

El niño irá tomando consciencia de la triangularidad formado por "padre, hermano y yo"; en esta situación con el hermano competidor los celos son inevitables. La competencia por acaparar atención que creía le correspondía solo a él, se ve agravada por el hecho de que a partir del segundo año las exigencias aumentan y las atenciones disminuyen.

Frente a la llegada de un nuevo hermanito (cumpliendo el segundo año de vida) el niño se ve gobernado por un sentimiento egoísta.
El retiro de asistencia por parte de los padres, experimentado o temido, la vislumbre de que se estará obligado a compartir para siempre todo con el recién llegado, tienen por efecto despertar la vida de sentimiento del niño y aguzar su capacidad de pensar.

El niño mayor exterioriza una sincera hostilidad hacia los competidores abre paso a deseos a juicios inamistoso como desearle que la cigüeña se los lleve de vuelta o cosas de parecido tenor; en ocasiones hasta cometen pequeños atentados sobre el bebé que yace en la cuna. Una mayor diferencia de edad debilita la expresión de esa hostilidad primaria, en años más tardíos y si falta hermanitos, puede prevalecer el deseo de tener un compañerito de juego.

Bajo la incitación de esos sentimientos e inquietudes el niño pasa a ocuparse del primer y grandioso problema de la vida y se pregunta "¿de donde vienen los niños?". El camino más próximo para encontrar una respuesta es preguntarle a sus padres, que para él significan la fuente del saber. Pero ese camino fracasa. Recibe respuestas evasivas, o una reprimenda por querer saber, o lo despachan con cierta información mitológica, como por ejemplo: "los trae la cigüeña" . Los niños quedan disconformes con estas soluciones que le oponen enérgica duda.

Con el discernimiento de que el hijo crece en el vientre de la madre, adquirido por el niño de forma autónoma, estaría por el camino correcto a solucionar el primer problema en que prueba su capacidad de pensar. Pero el ulterior paso es inhibido por una ignorancia que no se deja sustituir y por falsas teorías. Estas falsas teorías tiene cada una de ellas un fragmento de verdad. Una de estas teorías es por ejemplo : que si el hijo crece en el vientre de la madre y es sacado de ahí, ellos ocurriría por la única vía posible, la abertura del intestino.

Las interacciones entre hermanos son afectadas por el contexto familiar. Los padres juegan un importante papel. Otro determinante que afecta la relación entre hermanos tiene que ver con las variables de status: el sexo del hermano, al número, al orden del nacimiento y al espacio entre ellos. Por ejemplo: los efectos que tiene el orden de nacimiento sobre la personalidad del niño.

Los progenitores reciben durante un tiempo una atención exclusiva por parte de los padres, se suele decir que hablan antes, son más amistosos, más responsables, a menudo cuidan a sus hermanos más chicos.
Con la llegada de un nuevo miembro a la familia trascurren distintas fases a medida que ese crece.
En una primera fase se produce una nueva distribución de la atención y una economía de las interacciones dentro del sistema.

En la segunda fase, cuando el niño pequeño pasa del primero al segundo año de vida, aumenta sus capacidades e interviene cada vez más en las actividades del mayor. Surge así un nuevo conflicto.

La inmadurez del pequeño, los intentos de liderazgo del mayor, y el egocentrismo de ambos, llevan continuos conflictos en los que los padres se ven obligados a intervenir casi siempre por petición del menor.

La tercera fase es de individuación e integración jerárquica. A partir de finales del segundo año de vida del pequeño, 3-6 años del mayor, se estabiliza la posición entre los hermanos, formándose dos subsistemas dentro de la familia: el de los padres y el de los hijos. Los conflictos se plantearan con una intermitencia más prolongada y, sobre todo, el mayor parece haber aceptado definitivamente al pequeño.

Los conflictos celotípicos seguirán manifestándose o no, dependiendo de la elaboración que el niño haga.


Lic.Luciana Bechi - Psicopedagoga
Zona Pediatrica Staff


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