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Lobos, perros y humanos

Lobos, perros y humanos. Lic. Diego Diaz Cordova (Antropologo)

La convivencia entre nosotros y los perritos se remonta a unos cuantos miles de años de antigüedad.

Comprender como es que llegamos a estar juntos durante tanto tiempo es un primer paso para que la relación entre ambas especies sea lo más armoniosa posible.


La tenencia responsable de los animales es fundamental para que tanto ellos como nosotros estemos felices y es central para que los niños aprendan el respeto por las otras especies que habitan nuestro planeta.

Los perros y los humanos vienen transitando un largo camino que se pierde en las profundidades de la historia. Los registros arqueológicos más antiguos de la convivencia de los perros y nosotros se remontan a 20.000 años antes del presente, más precisamente en el noreste de Asia; luego y ya a partir de los 10.000 años el registro arqueológico de los perros en interacción con el Homo sapiens se vuelve mucho más global, abarcando prácticamente todos los continentes.

La arqueología, en su ardua investigación permanente, está encontrando ciertas evidencias que nos permiten hipotetizar acerca de cómo se produjo ese vínculo; en definitiva observar sobre bases científicas cómo es que los pichichos llegaron a convertirse en el “mejor amigo del hombre”.

Una de las primeras cosas que nos ofrece la ciencia tiene que ver con la genética del perro. Los estudios demuestran que no existen prácticamente diferencias entre el lobo y el perro. Y eso es ya un motivo de sorpresa. La gran variabilidad de formas que adquieren los perros, desde los chihuahuas hasta los gran daneses, puede llamarnos a engaño; sin embargo detrás de la máscara del fenotipo, se esconden genotipos similares que nos permiten rastrear sus orígenes. La clave, al parecer, es la plasticidad de ese genotipo, que con mínimos cambios, puede expresar formas muy diferentes.

Específicamente los estudios genéticos demostraron que, tomando en cuenta varias especies diferentes, los chacales (Canis aureus, Canis adustus y Canis mesomelas), los coyotes (Canis latrans) y los lobos (Canis lupus), las similitudes con el ADN del perro eran: entre 88 y 96% dependiendo de la especie de chacal, de un 96% con los coyotes y de un sorprendente 99.8% con el lobo.

La evolución hacia el perro, basándonos en los registros fósiles, sería la siguiente: Lobos silvestres (30.000 años antes del presente) → Cautividad de ejemplares → Lobos domésticos (20.000 años antes del presente) → Primeros perros (12.000 años antes del presente). Es probable que el hecho de compartir tanto nichos ecológicos como comportamientos, haya vinculado a los lobos y a humanos en una forma estrecha.

En general esta relación se daba en un marco de competencia por los recursos. Pero en algunos contextos algunas manadas podrían haber ido siguiendo a los grupos de humanos, alimentándose de los desperdicios nuestros. Esto habría generado una cierta tolerancia, además de la posibilidad, de vez en cuando, de un plus de carne al capturar una cría de lobo. Un paso más en ese camino fue probablemente el cautiverio de algunas crías de lobo, tanto por su reserva de carne, como por sus actitudes de alerta y su ayuda en la búsqueda de presas comunes, lo que favorecía la seguridad del grupo humano. Es factible que en este momento del proceso, los lobos, una vez llegados a la adultez, se alejaran del grupo humano y por tanto la reproducción de la especie se hacía fuera de la sociedad. Pero seguramente los humanos quisieron que las características del lobo cuando pequeño continuaran en su vida adulta.

Así el hombre comenzó a controlar la reproducción, seleccionando del conjunto de lobeznos en cautiverio, aquellos que tuvieran ciertas características infantiles, como una personalidad dócil y juguetona, una reducción del hocico y una disminución del tamaño del cráneo. La transfomación al perro llegaba a sus últimos estadíos.

A partir de los 10.000 años antes del presente, los cánidos, ya con las características perrunas que todos conocemos, se expandieron prácticamente por todo el mundo, acompañandonos a lo largo de toda la historia.

Autor
Lic. Diego Diaz Cordova
Lic. Antropología
Zonapediatrica Staff

Otros temas del autor
Curiosidad y evolución
Antropología alimentaria


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