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Los Casos de Peter Pan y Wendy
Artículos enviados por el usuario Karina Monasterio - España

 


Peter Pan es el personaje archiconocido de la literatura infantil, creado por el escocés James Matews Barrie el año 1904.

 

El protagonista de la historia, es decir, Peter Pan, fue empleado por el psiquiatra Eric Berne en 1966 para ilustrar el niño/a que todos/as llevamos dentro, que está centrado en la propias demandas y necesidades.

 

El psicólogo Dan Kiley escribió el año 1983 en un libro el síndrome de Peter Pan aplicado a hombres/mujeres que no quieren crecer, un año después usó el término de síndrome de Wendy para describir a los hombres/mujeres que actúan como madres/padres con su pareja o la gente más próxima.

 

¿Cómo es un/a Peter Pan?
Kiley definió el síndrome Peter Pan como el conjunto de características que tiene aquella persona que no sabe o no quiere renunciar a ser un hijo/a para empezar a ser padre/madre. Pasa a ser una dificultad que se produce por igual en hombres y mujeres, a todas las edades; aunque el síndrome de Wendy es menos frecuente.

 

Con el tiempo, concretamente al final de la adolescencia, cada persona empieza a orientar su vida hacia una determinada dirección. El problema surge con la negación de superar esta etapa y resistirse a crecer y afrontar responsabilidades de la vida adulta. Sería, por simplificar, tener un cuerpo de hombre/mujer con mentalidad de niño/a.


Si no se supera esta fase ocasiona quejas emocionales, como baja autoestima, ya que lo quiere todo, no quiere renunciar a nada de lo que tiene ni está dispuesto/a a poner nada de su parte para conseguir las nuevas metas y objetivos. No obstante, se queja y da siempre la culpa a los demás. No se siente parte del problema o dificultad, ni siquiera que tenga que ver con su evolución.

 

Peter Pan es...
Tiene un deseo enorme de que los demás cubran sus necesidades, que le den lo que pide; si no es así, se enfada.


Su comportamiento sigue siendo el de un/a adolescente

 

  • Le seduce más el País de Nunca Jamás (juventud) que tiene idealizado, que su momento real (madurez)
  • Tiene miedo a la soledad.
  • Es inseguro/a, aunque no lo demuestre
  • Su actitud está más centrada en recibir, pedir y criticar que dar, querer o hacer

  • No está hecho/a para la vida adulta, no se puede comprometer, ya que cree que será un obstáculo para su libertad

 

  • Peter Pan tiene al lado a otra persona que cubre estas necesidades básicas (Wendy)
  • No se responsabiliza de lo que hace, pero cree que los otros sí lo hacen
  • Está centrado/a en si mismo/a: sus disgustos, su estrés, su excesivo trabajo...
  • Aunque disfrute de éxito profesional, económico... se da cuenta de que su vida no tiene la firmeza ni la estabilidad que le gustaría
  • Está insatisfecho con lo que tiene, pero no hace nada por solucionarlo

 

Wendy es....
Desarrolla un rol de madre protectora que asume las responsabilidades que Peter Pan no digiere.
Está influenciado por un modelo de padres en que se ha sentido excluido y asumirá el papel de los padres que no ha tenido y lo pondrá en práctica con alguien que se deje cuidar por ella

  • Necesita sentirse respaldado
  • Disponible
  • Se siente solo/a
  • Inseguridad
  • Siente malestar
  • Está en una posición incómoda
  • Siente que la persona a quien cuida abusa de su buena fe

No hace nada para cambiar la situación por no provocar el conflicto
Los dos complejos descritos tienen en común un elemento: no se asume que se tiene una pauta de comportamiento inadecuada, en cierta modo hay una negación de la situación


Hombres que se niegan a Crecer - El síndrome de Peter Pan

Falta de responsabilidad, actitudes de desamparo, extorsión emocional y una alegre y despreocupada visión de la vida, son algunos de los síntomas de aquellos hombres quienes, como Peter Pan, eligen ser eternamente niños.
Cualquiera sea su edad, 25, 40 o 60 años, siguen actuando, sintiendo como adolescentes.

Por una parte, suelen ser personas divertidas y a su lado todo parece pura alegría de vivir. Pero por la otra, tratan de evadir continuamente sus responsabilidades; se refugian en fantasías imposibles de cumplir y culpan a los demás de todo lo que les ocurre.

Con el tiempo, todos nos convertimos en personas" grandes", independientemente de lo que hagamos o no por nuestras vidas. Sin embargo, llegar a adultos, en el sentido pleno de la palabra, requiere
esfuerzo. Para llegar a ser adulto, una persona debe elegir serlo y empeñarse en lograrlo. Y lo primero es aceptar la responsabilidad por lo que uno es y por lo que uno hace; y esto implica no evadir las obligaciones y responsabilidades; no utilizar excusas para justificar sus propias conductas.

Pero en este largo y sinuoso camino algunas personas, como Peter Pan y Homero Simpson, se quedan detenidas en ciertas etapas y persisten en conductas infantiles.


Reconociendo a Peter Pan
Para comenzar, es un adulto según su edad, pero un niño según su conducta.
Puede parecer seguro de sí mismo, incluso arrogante, pero en el fondo se siente vulnerable,temeroso.

Es capaz de entrar a una reunión y cautivar de inmediato al auditorio; su presencia no pasa desapercibida; es chispeante, seductor, incluso a primera vista, los demás parecen insignificantes.

Pero en el fondo, este hombre es indeciso, inseguro y sobre todo teme que no lo amen y tapa sus inseguridades con una máscara de seguridad y alegría ficticia. Vive escondiéndose detrás de fachadas y excusas; disimula su incapacidad de madurar con juegos, pasatiempos, negocios fantásticos, grandes proyectos imposibles y aventuras amorosas.

Parecería que el único compromiso que asume Peter Pan es evitar todo el tiempo el compromiso.


Si tienes un Peter Pan a tu lado

Lo primero que tiene que hacer, es darse cuenta que tiene un problema.

Pero hete aquí que no es ésta una tarea sencilla, ya que culpar y hacer responsables a los demás de todo lo que les sucede es parte de su síndrome.
Muchas veces necesitan sentir en carne propia las consecuencias de sus actos, para recién entonces pensar en la necesidad de algún cambio de actitud.

Las conductas ejercidas durante muchos años no se modifican fácilmente, por lo que una terapia psicológica sería la mejor indicación. Es conveniente en estos casos, comenzar con una terapia de pareja o familiar para evitar el error de considerar que el problema es solamente de uno de los
integrantes, cuando en muchos casos es la pareja o los padres quienes favorecen, sin darse cuenta, las conductas tipo Peter Pan.

La mejor forma para que un hombre se recupere de este síndrome es permitir que enfrente la realidad y asuma las consecuencias de sus conductas. Por más duro que parezca al principio, no se haga cargo de sus responsabilidades: si no paga las cuentas, no lo haga Ud. por él; si se queda dormido, no lo despierte. La próxima vez, no ocurrirá.

Si se queja de que en su trabajo no le dan el puesto que él considera que se merece, pregúntele qué va a hacer al respecto, en vez de consolarlo, acusarlo de inútil o quejarse junto a él. Pero también dele su apoyo, observando las partes positivas de su personalidad y aliéntelo a que desarrolle su potencial adulto basándose en ellas.


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