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Psicologia

Libreta de salud infantil familiar digital




El niño vulnerable

Cuando un niño pequeño presenta una enfermedad potencialmente fatal y de la que se recupera en forma adecuada el grupo familiar lógicamente permanece envuelto en una situación angustiante.


 

Esta angustia en numerosos casos, máxime si el niño se recuperó plenamente, es injustificada.

 

No es sano creer que porque un niño pequeño presentó por ejemplo un soplo cardiaco del tipo funcional, no deba realizar actividad física en el futuro, o el caso de  un niño que presentó una dificultad respiratoria leve y reversible en las primeras horas de vida obligatoriamente padecerá de trastornos respiratorios en forma crónica.

 

Existen innumerables ejemplos de este tipo y lo que intentaremos en este lugar es ayudar un poco para clarificar este frecuente inconveniente.

 

Lógicamente, al principio,  situaciones asi producen padres sobreprotectores,  incapaces de fijar límites adecuados para la edad, excesivamente preocupados por la salud del niño y visitadores frecuentes de los servicios de salud principalmente en salas de guardia y consultorios externos.

 

A su vez los niños como respuesta a estas expectativas de vulnerabilidad presentan una conducta descontrolada, un menor desempeño escolar, trastornos durante el sueño e incluso a percepciones erróneas acerca de su propia salud.

 

Diariamente los pediatras encontramos a padres que perciben como más severos los cuadros de enfermedades comunes, muchas veces por desconocimiento o  por excesiva ansiedad , está en nosotros ,los pediatras, realizar un buen interrogatorio, una minuciosa exploración física y una clara, entendible y concreta explicación del cuadro, sin dejar lugar a dudas.

 

Esto debe tener como finalidad el evitar crear enfermedades inexistentes y conceptos equivocados en cuanto a la real severidad del cuadro que finalmente pueden terminar  afectando al niño.

 

Para realizar ésto los médicos debemos ejercer una actividad apropiada dentro de nuestro campo con el fin de lograr que los padres puedan reinterpretar sus propios temores, evitando asi la existencia de Niños Vulnerables en donde no los hay.

 

A su vez los padres no deben permitirse el ser llevados por la ansiedad , por lo que recomendamos tener un pediatra de cabecera y confianza, con el que puedan hablar claramente de la situación, y no migrar de profesional en profesional , ya que esta actitud lleva más a la angustia y a la confusión.

 

El mejor consejo en estos casos se lo dara el Pediatra de confianza.

Escúchelo,  y hable con él.

Por último lleve a los controles de salud a sus hijos, no crea que porque no se enferma no debe ir al médico, conozca de esta manera más sobre su crecimiento, su alimentación, su vacunación, sus emociones, etc.

 

Consulte a su pediatra
En la salud de sus hijos el pediatra es irremplazable!!


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